Una
síntesis de los planteamientos de este paradigma nos informa de que:
- La realidad educativa es dinámica y evolutiva y son los propios sujetos los agentes activos destinados a configurar y construir esa realidad. La realidad educativa no es algo objetivo que pueda ser aprehendido a través de un conocimiento al margen del sujeto.
- La teoría y la práctica forman un todo, por lo que no se puede hablar de teorías universales. En este sentido, el objetivo de la teoría es la formación del carácter en los hábitos de reflexión.
- El objeto de investigación y las cuestiones relacionadas con la misma no son objetivos, siempre tienen una carga axiológica propia de los valores imperantes en la sociedad. Esta es una de las cuestiones esenciales y caracterizadoras de este paradigma, al considerar que la investigación está al servicio de los intereses políticos, y por tanto, no es posible hablar de neutralidad en la investigación.
- Los participantes se convierten en investigadores y los investigadores participan también en la acción educativa.
Desde este enfoque, la realidad social está configurada por los intereses políticos y sociales de la clase dominante. Y, en este sentido, es imprescindible tener en cuenta el poder en la sociedad y la función que el sistema educativo juega en la definición de esta realidad.
Ante las limitaciones del positivismo y del interpretativismo, el sociocrítico rechazada la idea de una investigación educativa separada del compromiso político y, afirma que la objetividad no es necesariamente un elemento deseable, ya que la finalidad de toda investigación debe ser la transformación social de las prácticas educativas, contando con todos los miembros de la comunidad educativa. Así, la idea central de este paradigma es que hay que mejorar, pero cuestionando el sustrato ideológico intrínseco a cada práctica educativa, a la vez que ser consciente que toda acción pedagógica es acción social y política.
Dos
de las metáforas más representativas de este paradigma en educación son:
- El profesor como investigador.
- El profesor reflexivo.
Los supuestos fundamentales en los que se basa esta perspectiva son:
- Una visión praxeológica: orientada a la mejora de la práctica.
- La democratización del conocimiento: no es algo que deba estar en manos de unos pocos; el investigador es el propio profesor.
- El profesor como investigador y generador de cambio.
- El interés por los problemas próximos a la práctica educativa del aula.
- La flexibilidad metodológica: técnicas dialécticas.
- La cogestión del diseño: se negocia.
Las aportaciones del paradigma sociocrítico a la investigación educativa son:
- Incorpora el elemento ideológico presente en todo acto educativo: la educación no es neutral, pero no en el sentido de negar la variable ideológica como algo a eliminar.
- Esencial en el proceso de desarrollo, mejora y emancipación del profesor.
- Ha permitido que el profesor pueda generar un conocimiento permanente a través de la reflexión acerca de la práctica.
- Cubre espacios de comprensión de la realidad educativa marginados por el positivismo y no contemplados por el interpretativismo.

Comentarios
Publicar un comentario